El tradicional recorrido por las Siete Iglesias recuerda el camino que hizo Jesús antes de la crucifixión.
Durante la noche, los fieles visitan templos como La Concepción, San Francisco, La Compañía o La Catedral, cuyos altares se adornan con telas púrpura y platería. Es una experiencia espiritual y también patrimonial, ya que permite redescubrir la riqueza arquitectónica del Centro Histórico.