Recupera tradiciones como los autos sacramentales, el rito del Descendimiento, la música sacra y la fanesca como comida ritual, y las articula en una programación escénica que pone en valor la espiritualidad y el patrimonio de Quito.
La idea es que la Semana Santa no solo se viva como un acto religioso, sino también como una manifestación cultural que fortalece la identidad urbana. Esta actividad se realizará el 31 de marzo desde las 17h00 en la Plaza de Santo Domingo, consolidando a Quito como una ciudad donde historia, fe y arte dialogan de manera viva y contemporánea.